sábado, 28 de agosto de 2010

Gracias. En serio.

ni idea que ponerte...
creo que el blog no te sienta bien, pero espero que lo logres (no creo que pases del mes) no re mala la flaca, jaja
the point is: suerte

-Belén Gonzalez Magi, en su único comentario a "El Día En Que Iván Hizo Un Blog", a la entrada "Gentes", publicada el día 28 de Agosto de 2009.

Se acuerda alguien? Lo dudo, pero si es así, entonces saben lo que significa esta entrada para EDEQIHUB (pronunciar "Edequijub"). Y si no, por las dudas se lo recuerdo a usted, señor o señorita lector/a.

El día 28 de Agosto de 2009, a las 10 y pico de la noche, un chico argentino de 14 años estaba sentado a la computadora, aburrido; perdón, embolado; perdón, emboladísimo. Ya no encontraba que hacer mientras de la primera planta lo llamaban para que "baje ya". Así que le vino. No le vino le vino, enfermos. Le vino la idea. La revelación. "Ya voy", dijo por enésima vez, y digitó "blogspot.com".

Y así, exactamente hace un año, ese pibe embolado hizo un blog.

Y lo hizo bien.

Gracias. Lo digo de la forma más sincera posible, gracias.
Gracias a todos lo que se les ocurrió, por cualquiera fuese la razón, entrar a este mi blog. Espero haberlos enganchado, o si no, poder hacerlo.
Gracias a todos los que no solo pasan, sino que leen lo que escribo. El simple hecho de que hayan elegido perder unos minutos de sus vidas para darle bola a lo que produzco es literalmente lo más gratificante que se me ocurre.
Gracias a los que comentan. Sepan que están ayudando a que este blog crezca cada vez un poquito más.
Gracias a los que llegan hasta a hacerse seguidores. Son una de las múltiples razones por las que sigo escribiendo. Además, me hacen sentir como un rockstar, tipo nah.
Pero más que nada, gracias, gracias, MUCHÍSIMAS gracias a todos los que, al leer estas líneas, pueden contar numerosas risas producidas por líneas anteriores. Risas, carcajadas, o simplemente una sonrisa involuntaria. Todas son expresiones físicas de felicidad. Mentí hace unas líneas: eso no era lo más gratificante que se me ocurre. Lo más gratificante es provocarle a otra persona, indiscriminadamente de quién fuese, felicidad. Honesta, espontánea y desinteresada felicidad.

Un saludo, y valga la redundancia: gracias.